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miércoles, 16 de julio de 2014

Bases 2° Concurso de Fotografía de la Fundación Oncológica Córdoba (2014)

El presente Concurso está dedicado a promover una visión esperanzadora e inclusiva con respecto al cáncer; que despeje los mitos y los estigmas; a partir de un concepto integral de la salud, entendida como un equilibrio dinámico entre lo biológico, lo psíquico y lo social.

Podrán participar de este certamen todas las personas que lo deseen, mayores de 18 años, que residan en la provincia de Córdoba, ya sea que se trate de fotógrafos profesionales o de aficionados. No podrán concursar miembros de la Fundación Oncológica Córdoba y/o sus familiares directos.

Categorías: Se establecen dos categorías: “Profesional” y “Aficionados”. Los participantes podrán presentar una o más imágenes en solo una de las categorías consignadas. En todos los casos, se debe explicitar para cuál categoría se presenta cada imagen.
Toda fotografía que participe del concurso deberá ser inédita, original, de autoría exclusiva de quien la presenta. No se aceptarán reproducciones ni obras que muestren leyendas o marcas que puedan interpretarse como publicidad o propaganda.

Presentación: Las fotografías se presentarán impresas, en tamaño 20 x 30 cm. más un CD o DVD, con el archivo de la fotografía en formato JPG, PNG o GIF, en resolución mínima de 300 dpi, con las mismas dimensiones.
Ambos elementos se entregarán en sobre cerrado, consignando en el frente del sobre: título de la fotografía, categoría en la cual participará y un seudónimo. En sobre aparte, se consignarán nuevamente dichos datos, y en el interior se incluirá una ficha con los siguientes datos sobre el autor de la fotografía:


-Nombre y apellido
-DNI
-Edad
-Domicilio
-Teléfono
-E-mail


En caso de participar con más de una fotografía, las mismas deben presentarse separadamente, señalando de igual manera el título de la foto y la categoría correspondiente.
En el CD, los archivos se denominarán con el nombre del seudónimo y el título de la foto (abreviado si fuera necesario).

Se admitirán fotografías en color o en blanco y negro, tomadas a partir de medios analógicos o digitales. Se aceptan retoques de contraste y saturación de color únicamente.

La dirección para el envío o presentación de fotografías es:
Hospital Oncológico Provincial
Bajada Pucará 1900, Playón del Hospital de Niños
(5000) Córdoba.

Se receptarán trabajos en la Dirección del Hospital, de 9 a 13 hs.
De enviarse por correo, colocar en el sobre “Concurso Fundación Oncológica Córdoba”. Se considerará como fecha de entrega la indicada en el sello del correo.

Conceptos orientadores: A continuación, se presentan conceptos que pueden orientar el trabajo de los fotógrafos. Los mismos no revisten carácter obligatorio ni excluyente, constituyen simplemente una guía para el trabajo de los fotógrafos:

-Prevenir el cáncer, darle visibilidad.
-El tratamiento: visiones, recorridos, experiencias.
-Des-cubrir el cuerpo, la sexualidad.
-La mirada del acompañante, atravesar la enfermedad al lado
-La relación con el equipo de salud.

A manera de referencia, también podrán observarse los conceptos orientadores que se utilizaron en la edición anterior del concurso.

Criterios de evaluación: Se valorará la creatividad y la originalidad a la hora de plantear un mensaje coherente con el objetivo del concurso, así como el carácter innovador de la imagen y la técnica utilizada.

Jurado: El Jurado estará compuesto por un representante de la Fundación Oncológica Córdoba, un fotógrafo profesional, un psicólogo, un comunicador y un representante de la comunidad de pacientes oncológicos.
La decisión del Jurado será inapelable. Las categorías a premiar podrán declararse desiertas.

Premios: Se establecen un primer y un segundo premio para cada categoría:

Categoría Profesional 
§  1° premio: $ 2500 y Diploma
§  2° premio: $ 2000 y Diploma

Categoría Aficionados
§  1° premio: $ 1500 y Diploma
§  2° premio: $ 1000 y Diploma

El Jurado podrá destacar también hasta 5 (cinco) Menciones Especiales, las cuales recibirán como premio un Diploma recordatorio y un obsequio a determinar.
           
Derecho sobre las imágenes: Los participantes del concurso aceptan, de ser seleccionadas sus obras, ceder a la Fundación Oncológica Córdoba derechos para publicarlas o reproducirlas, sin límite de tiempo, mencionando en todos los casos el nombre del autor.

Calendario del concurso:
Vencimiento de recepción de las obras: viernes 29 de agosto de 2014. >> PRÓRROGA HASTA EL VIERNES 19 DE SEPTIEMBRE
Notificación a los premiados: A confirmar.
Muestra y premiación: A confirmar.
Devolución de las obras no seleccionadas: Diez días después de concluida la muestra, por un período de un mes. Con posterioridad a esa fecha, la Fundación no se responsabiliza de la conservación, ni devolución de las mismas.

La participación en este concurso implica la aceptación y cumplimiento de estas bases. 

Las obras que no cumplan con los requisitos detallados en estas bases no serán juzgadas, declarándolas fuera del concurso.

La Fundación Oncológica Córdoba se reserva del derecho de decidir sobre cualquier cuestión que no esté explicitada en estas bases.

Para mayor información, contactarse a fundacion.oncologica.cordoba@gmail.com o al 0351-153116300.




2° Concurso de Fotografía de la Fundación Oncológica Córdoba


La Fundación Oncológica de Córdoba invita a la comunidad a presentar sus trabajos en el 2° Concurso de Fotografía, que tiene como objetivo promover una visión esperanzadora e inclusiva con respecto al cáncer; que despeje los mitos y los estigmas; a partir de un concepto integral de la salud, entendida como un equilibrio dinámico entre lo biológico, lo psíquico y lo social.

Podrán participar de este concurso todas las personas que lo deseen, mayores de 18 años, que residan en la provincia de Córdoba. Se establecen dos categorías: “Profesional” y “Aficionado”. Los participantes podrán presentar una o más imágenes en solo una de las categorías consignadas.




Para guiar el trabajo de los fotógrafos, se han elaborado conceptos orientadores, que no revisten carácter obligatorio ni excluyente:

-Prevenir el cáncer, darle visibilidad.
-El tratamiento: visiones, recorridos, experiencias.
-Des-cubrir el cuerpo, la sexualidad.
-La mirada del acompañante, atravesar la enfermedad al lado
-La relación con el equipo de salud.

Asimismo, sugerimos observar los conceptos orientadores que se utilizaron en la edición anterior del concurso, durante el 2012.

También los invitamos a ver algunas de las imágenes seleccionadas para la muestra de fotos que se realizó en la Capilla del Buen Pastor luego del concurso anterior, para inspirarse y compartir:





Las imágenes deben ser inéditas y originales y deben estar identificadas con seudónimo. Habrá premios en efectivo para quienes resulten ganadores y se prevé organizar una muestra con una selección de los trabajos participantes.

Las fotografías se receptarán desde el 21 de julio al 29 de agosto de 2014 >> PRÓRROGA HASTA EL 19 DE SEPTIEMBRE, en la Dirección del Hospital Oncológico Provincial. Las bases completas del concurso pueden consultarse en el blog de la Fundación, o solicitarse por correo electrónico a fundacion.oncologica.cordoba@gmail.com 


Otras vías de comunicación:

Facebook: https://www.facebook.com/Fundacion.Oncologica.Cordoba (Focor - Fundación Oncológica Córdoba)
Twitter: @fund_onco_cba
Tel: 0351-153116300

 ¡ESPERAMOS TU PARTICIPACIÓN!


sábado, 2 de marzo de 2013

Cáncer infantil: consejos para los papás


Hace un mes atrás, el 15 de febrero de 2013, en adhesión al Día contra el Cáncer Infantil, organizamos un taller dirigido al equipo de salud sobre “¿Cuándo sospechar cáncer en el niño?”. Esta actividad tenía como objetivo reforzar las redes de diagnóstico precoz y derivación, ya que el pediatra de cabecera es una figura clave en la detección temprana de las enfermedades oncológicas.


Muchos papás nos preguntaron entonces acerca de qué información debía tener en cuenta la familia, para hacer la consulta a tiempo. La Dra. Adriana Berretta*, especialista a cargo del taller, nos contestó algunas preguntas para guiar a los padres ante las dudas y la angustia que puede suscitar la posibilidad de un diagnóstico oncológico.

La clave es acudir al Pediatra de cabecera
El consejo fundamental de la Dra. Berretta es consultar al pediatra ante cualquier síntoma o signo que nos llame la atención. “Es el pediatra quien deriva el paciente al oncólogo y esta debería ser la ruta habitual”, enfatiza la especialista.
¿Por qué es primordial la responsabilidad del pediatra? Porque los síntomas de cáncer en niños son inespecíficos: es decir, son signos que podrían significar muchas enfermedades. Es dicho profesional el encargado de diferenciar de qué se tratan, y en todo caso, solicitar una consulta con un hematólogo u oncólogo para llegar juntos al diagnóstico.  
Esto nos lleva a otra consideración muy importante. “Actualmente, con la costumbre de llamar a los servicios de emergencia, los niños carecen de médico de cabecera: ante fiebre, dolor de oídos, molestia al tragar, es más fácil llamar al servicio y que vengan a tu casa, que ir a ver al pediatra de la familia, quien conoce al paciente y por eso puede detectar rápidamente si se trata de algo inusual o no”, alerta la Doctora. Y señala también la importancia de realizar siempre “una revisación completa, aunque le duela la garganta y el médico le vea las placas”. Muchas veces, nos cuenta, un tumor abdominal es descubierto en medio de una consulta por anginas, antes de que cause dolor o sea palpable para el padre.



Una enfermedad diferente
La Doctora nos aclara también que el cáncer infantil es muy diferente de la enfermedad del adulto: “A veces los familiares, debido a que es más frecuente el cáncer en los mayores, tienden a extrapolar lo observado en ellos y esto no es correcto”. Así, por ejemplo, mientras en los adultos los tumores más frecuentes puede ser los de pulmón, mama o colon, estos no existen en los niños, y son en cambio la leucemia, los tumores del Sistema Nervioso Central (SNC) y los linfomas los que representan el 70% de todos losdiagnósticos en pediatría oncológica.  
Asimismo, mientras el cáncer en el adulto se origina en tejidos diferenciados, y en general tienen que ver con la exposición crónica a ciertos agentes (ambientales, tóxicos o infecciosos), en el niño son indiferenciados, se encuentran diseminados al diagnóstico y no se ha hallado evidencia de vínculos con causas ambientales. Por eso, no se pueden generar campañas de prevención o detección precoz, como podrían ser en el adulto la promoción de dejar el cigarrillo o la realización de mamografías periódicas. (Podés ver una explicación más exhaustiva de este punto en el video de "INC responde")


A todo esto esto se suma que, como señala la Dra. Berretta, “es muy angustiante pensar que un niño (nuestro hijo o nieto o familiar) pueda tener este diagnóstico, la sola mención por parte del pediatra hace que muchas veces recurramos a otros profesionales buscando aquel que apoye nuestra negación y esto ocasiona retrasos en los estudios”. Esta demora puede implicar que el niño llegue en malas condiciones para soportar el tratamiento o que requiera terapias más intensas y complicadas, con mayor riesgo de secuelas a largo plazo.


Baja frecuencia, buen pronóstico
Para minimizar la ansiedad de los papás hay que decir también que el cáncer infantil representa solo el 2% de la patología oncológica en general, no es una enfermedad muy frecuente. Pero, al mismo tiempo, advierte la Dra. Berretta, “es la primera causa de muerte por enfermedad entre los niños de 5 a 15 años” (la primera causa en general son los accidentes).
Por otra parte, es bueno recalcar una vez más que las posibilidades de curación son elevadas: “Si consideramos todos los cánceres pediátricos juntos (de mal y buen pronóstico, localizados y diseminados) alrededor del 60% deberían curarse ya que en general la mayoría tiene excelente respuesta al tratamiento”, cuenta la Doctora.

Algunos síntomas para prestar atención
Como ya dijimos, y remarcamos, los síntomas de cáncer son inespecíficos y pueden corresponder a un grupo de enfermedades distintas, más severas o más leves. La alerta más importante sería que los padres consulten ante “signos y síntomas que no ceden con la medicación habitual o se prolongan en el tiempo o se presentan de manera inusual,” explica la especialista, y nos brinda los siguientes ejemplos:

-Dolor que despierta al niño de noche o causa impotencia funcional (deja de caminar o camina mal) y no hay justificación (como un golpe).                                                                
-Cefalea que se presenta ya al despertarse. La causa más frecuente de cefalea, que son alteraciones en la agudeza visual, en general se producen en la tarde / noche por agotamiento ante el esfuerzo realizado, por eso hay que prestar atención a cefaleas matinales.   
-Fiebre sin explicación que no cede con tratamientos habituales y se asocia a palidez y hematomas frecuentes.
-Ganglios en sitios inusuales que no mejoran con tratamiento antibiótico y en lugar de disminuir de tamaño, continúan creciendo.                                                                    
-Otitis con supuración crónica.
-Dolor abdominal crónico, sospecha de masa en abdomen.

Si un síndrome febril no se resuelve con tratamiento habitual o aparecen signos de afectación hematológica o un ganglio crece en un sitio o de manera inusual, es el pediatra quien nos derivará al oncólogo o hematólogo especializado en atender y resolver la patología típica de esta edad, nos explica la Dra. Berretta. Por eso, señala nuevamente, en todos estos casos se debe consultar al pediatra de cabecera del niño.
“En general, si a los papás nos derivan a una consulta con un hematólogo u oncólogo pediatra, esta debería ser lo más pronto posible”, dice, pero añade para tranquilizar, que lo habitual en un caso de emergencia es que el pediatra se comunique directamente con el especialista de referencia y nos gestione la cita.
“Aunque el diagnóstico y el tratamiento es complicado y requiere un gran esfuerzo de todo el grupo familiar, vale la pena recorrer el camino”, finaliza la Doctora.



*Jefa del Servicio de Hematología del Hospital de Niños, Jefa del Área Pediátrica del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Privado y Socia Fundadora de nuestra Fundación

jueves, 19 de abril de 2012

Cuidar emocionalmente al cuidador

Un diagnóstico de cáncer no afecta solo a la persona enferma, sino a todo su entorno: su familia y seres queridos se verán impactados, desorientados, asustados. El apoyo familiar es fundamental para enfrentar el tratamiento con optimismo y energía. Los amigos y familiares de personas con cáncer lo sabemos, e intentamos llevar adelante ese rol de la mejor manera. Pero a veces, eso se transforma en una presión, damos más de lo que podemos y vivimos el proceso con angustia y ansiedad.

Para obtener consejos sobre cómo transitar el proceso de la enfermedad de un ser querido de una manera menos angustiante para él y su familia, y para conocer ciertas pautas de cómo “cuidar al cuidador”, sobre todo en el aspecto emocional, recurrimos a la Lic. Milena Vigil, Pisco-oncóloga del Hospital Oncológico Provincial. Y le planteamos algunas dudas que se presentan en el entorno social y familiar cuando aparece la noticia “cáncer”.

-¿Cómo afrontar el diagnóstico oncológico de un ser querido?
El enfrentarse a un diagnóstico como el cáncer en un ser querido implica escuchar y aceptar una "mala noticia" que, por cierto, viene a irrumpir en la cotidianeidad de toda una familia, esto significa que marca un antes y un después en el transcurrir de todo el grupo familiar. Sobrevienen diversos momentos emocionales que es necesario vivirlos, como el shock, la negación, la tristeza; para llegar luego a la aceptación de la enfermedad y así trabajar juntos en los tratamientos necesarios. Esto conlleva un proceso de reorganización familiar que será más armónico o menos, según cual ha sido el funcionamiento anterior de la familia.

-¿Qué puedo hacer emocionalmente para ayudar a mi ser querido?
Es imprescindible destacar en el ser querido las áreas de mayor fortaleza que él posea, ya que van a proporcionar factores protectores en el transcurso del tratamiento, esto es por ejemplo: rememorar otras situaciones adversas que el familiar haya atravesado y explorar cómo y con qué recursos salió adelante, puede ser su perseverancia o su tolerancia o su optimismo. Además, es importante saber que el cáncer nos proporciona una oportunidad de cambios, de revisar patrones de conducta y hábitos que nos conducían al sufrimiento e incorporar nuevos que sean realmente saludables. Sería maravilloso trabajarlos en conjunto, toda la familia aportar cambios, un nuevo crecimiento y maduración.

-¿Cómo transmitir optimismo o energía si personalmente como familiar me siento triste o deprimido?
El aceptar las emociones que sentimos es una manera saludable de compartir estos difíciles momentos. Ahora, no siempre tenemos que estar tristes, es valorable saber que estamos unidos para aceptar el reto que implican los tratamientos y en el caminar por ellos podemos vivenciar experiencias intensas de amor, paciencia, belleza interior, comprensión, ternura... a veces hasta momentos que antes no habíamos valorado.

-¿Cómo sobrellevar el peso de los trámites y cuestiones administrativas?
Es importantísimo repartir tareas y aceptar que no podemos estar en todo, ahí debemos aceptar los ofrecimientos de colaboración que nos hacen los amigos, vecinos, parientes y demás, ya que la energía debe ser resguardada para momentos de cuidados y contención del ser querido. 

-¿Cómo encontrar un tiempo para mí mismo sin descuidar a mi familiar enfermo?
En la reorganización familiar tenemos que repartir tareas y horarios, cuidar al cuidador principal para no desgastarlo, esto quiere decir que él mismo debe contar con un tiempo diario prudencial para su aseo, descanso y "oxigenación", de lo contrario, estamos creando un circuito de emociones insanas que no benefician a nadie, factores de riesgo para los cuidadores.

-¿Hay estadísticas o estudios que indiquen que los familiares de pacientes con cáncer sufran consecuencias físicas o psíquicas por el estrés de esta experiencia?
Sí, existen diversos estudios de desgaste emocional y físico en el cuidador principal del paciente con cáncer, que nos advierten fuertes consecuencias en toda su salud integral, incluyendo el riesgo de duelo patológico. Qué importante que es entonces aceptar todas las puertas que se abran para prevenir lo indeseado y vivenciar esta realidad de una manera potenciadora y fortalecedora. ¡Del sufrimiento aprendemos!


 Muchas gracias, Milena!!!!